Comprendre les sociétés du Maghreb

Presentación del monográfico : « Los jóvenes en el mundo árabe de la “Primavera” democrática al “Invierno” yihadista?: participación y activismo político y social»

Thierry DESRUES

Resumen/Introducción

La ola de protestas que surgió a finales de 2010 en Túnez y se extendió a principios del año 2011 a la mayor parte de los países del Norte de África y de Oriente Medio retuvo la atención de los medios de comunicación y de las opiniones públicas del mundo entero. Es cierto que, a menudo, los relatos de estos acontecimientos han puesto el énfasis en los aspectos aparentemente más novedosos y singulares de las manifestaciones de descontento (Béchir Ayari y Geisser, 2011), como también es cierto que entre los aspectos más destacados, el carácter juvenil de la contestación ha sido uno de los más reseñados (Desrues, 2012a; Hernando de Larramendi y Azaola 2011).

©Magharebia

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Ante la realidad innegable del protagonismo de las juventudes de las sociedades de la orilla sur del Mediterráneo en la “Primavera democrática” de 2011, cabe preguntarse si acaso ¿podría haber sido de otra manera en países en los que las personas de 18 a 35 años suelen representar a más de un tercio de la población? Asimismo, ¿podría haber sido de otra manera en una región en la que hablar de desempleo es en un 80% de los casos hablar de jóvenes (Martín, 2011)? Un desempleo que, recordémoslo, se ceba con particular intensidad con los jóvenes diplomados que ven frustrados sus sueños de emancipación familiar y ascensión social. Más aun, los datos socioeconómicos y demográficos pueden verse complementados con las referencias a la naturaleza autoritaria de los regímenes políticos y a la crisis de participación política de los jóvenes en los contextos, claro está, en los que dicha participación es contemplada por los gobiernos (Desrues y Kirhlani, 2013).

En efecto, los regímenes del llamado mundo árabe, a pesar de sus rasgos autoritarios o de sus “iliberalidades”, no son homologables entre sí (Szmolka, 2015a), de la misma forma que las estructuras económicas y sociales difieren fuertemente de un país a otro, entre los productores de hidrocarburos y los productores agrarios, entre los micro-estados del Golfo pérsico y las sociedades populosas de Egipto, Argelia o Marruecos, etc. Detrás de una serie de puntos en común como son el peso de la historia de los sucesivos imperios que dominaron la zona, de la lengua árabe, de la religión musulmana, de los relieves montañosos y desérticos, surgen las singularidades étnicas, lingüísticas, religiosas, coloniales y productivas, etc. Esta breve bifurcación por las macro-tipologías al uso para caracterizar a la región permite entender por qué muchos prefieran hablar de Norte de África y Oriente Medio en lugar de mundo árabe para así reflejar la heterogeneidad que subyace detrás de los tópicos de los mares de arena.

©Jean-François Gornet

©Jean-François Gornet

En las revueltas de 2011, se enarbolaron lemas en francés (Dégage!), se utilizó el “arabizi” en las redes sociales y sus portavoces se expresaron en inglés ante los micrófonos de los medios de comunicación. El efecto contagio ha vuelto a dar vida a una identidad transnacional árabe que había sido depreciada en repetidas ocasiones desde la derrota ante Israel en 1967, pasando por las dos intervenciones armadas lideradas por Estados Unidos en Iraq en 1990 y 2003, al tiempo que la causa amazige2 ha adquirido una visibilidad pública e internacional desconocida en países como Libia o Túnez. También nos lleva a recordar que la edad tiene un peso muy relativo con respecto a otras variables que segmentan la juventud con mayor contundencia que la propia edad (Muxel, 2012) y acaban devolviendo la heterogeneidad de la condición juvenil que disimulaba la terminología que designa la categoría (Bourdieu, 2008). Destacan, aparte del sexo y el medio de residencia, las diferencias en el nivel de estudios (sin estudios o estudios primarios versus estudios secundarios y superiores) y el tipo de ocupación (escolarizado en la enseñanza secundaria, estudiante de la enseñanza superior, empleado del sector formal, empleado del sector informal, desempleado o inactivo). La escasa y precaria oferta laboral compromete la autonomía de los jóvenes, mientras que su permanencia en el hogar familiar induce una reconfiguración de las relaciones en el seno de éste (Fargues, 1994; Desrues y Moreno Nieto, 2011). A pesar de beneficiarse de la expansión del sistema educativo y de las mutaciones en la morfología familiar, los jóvenes siguen siendo unos verdaderos cadetes sociales (Fargues, 1994; El Harras 2005; Desrues y Moreno Nieto, 2009).

El conflicto entre los jóvenes y los mayores, es en suma una lucha entre los que poseen el saber y los que detentan el poder. Cabe decir que el profundo proceso de cambios que afecta a las juventudes se plasma fundamentalmente en un conflicto intergeneracional cuya expresión esta mediatizada por la dependencia de los jóvenes hacia sus progenitores. Al conflicto inter-generacional hay que sumarle un conflicto intra-generacional, que enfrenta mujeres y varones del mismo grupo de edad, sin perder de vista otras variables socio-económicas que segmentan la configuración de ambos conflictos. La evolución de las relaciones entre los sexos parece ofrecer las mayores cuotas de resistencia en términos de acceso a la igualdad, al tiempo que se multiplican los bricolajes individuales y colectivos para conectar tradición local, “gran tradición” religiosa, autenticidad patria, modernidad occidental y los flujos globales del ocio, el consumo y los medios de comunicación.

Ahora bien, constatar la presencia latente de un colectivo importante, potencialmente descontento y disponible para la movilización contestataria no equivale a establecer una relación mecánica de causa-efecto entre la ociosidad y las frustraciones de unos con el detonante de una “revolución”. Las contingencias de los acontecimientos hacen que las situaciones revolucionarias no se puedan reducir a sus causas (Dobry, 2009) y que sea preciso situar esta “Primavera árabe” dentro de un ciclo histórico más largo de oposición política (Desrues y Hernando de Larramendi, 2009) para pretender escapar a las deformaciones de los prismas demasiados influidos por el peso y la premura de la coyuntura.


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Introduction to the Special Issue: “Young People in the Arab World from the Democratic ‘Spring’ to the Jihadist ‘Winter’?: Participation and Social and Political Activism”

DOI: http://dx.doi.org/10.15366/reim2015.19.001

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